Entre los años 1827 y 1834, el Padre Fray Juan de Almaraz, último confesor de la reina María Luisa, sufrió presidio en el Castillo de Peñíscola, sin haber sido juzgado, con la real orden de estar incomunicado. Todo ello por desvelar un secreto de confesión que pudo desembocar en una auténtica guerra civil. El 2…