El documento que se presenta es un salvoconducto expedido en Peñíscola por Benedicto XIII el 16 de enero de 1417[1]. Durante gran parte de la historia y más concretamente en la Edad Media, la mayoría de las poblaciones de cierta importancia estaban amuralladas y para poder acceder al interior de las mismas era imprescindible ir provisto de algún tipo de documento o salvoconducto (posteriormente pasaporte) que identificaba al individuo y le facultaba a cruzar al otro lado. Lo mismo ocurría en las lindes y fronteras entre reinos, países e incluso para cruzar territorios pertenecientes a señoríos (nobles) en los que era común el pago de algún tipo de peaje.
Pero volviendo al tema que nos ocupa, se trata de un salvoconducto[2] para que regresasen a Constanza los embajadores que, el propio Concilio de Constanza[3], había ordenado su viaje a Peñíscola para entregar a Benedicto XIII un escrito de citación para que se personase ante dicho Concilio al objeto de defender su postura respecto al interminable Cisma de Occidente, aunque en realidad lo que se pretendía era forzar su abdicación o renuncia.

Pedro, por Juan Rexach (atribuida), c. 1470-1485.
Museo Arciprestal, Morella (Castellón).
Estos embajadores no eran precisamente unos simples emisarios, sino que se trataba de personas de gran formación humanística, teológica, e incluso doctores en leyes, y que, pertenecían a diferentes órdenes religiosas y monásticas como los Agustinos o los Benedictinos.
Por lo tanto, su función no fue solamente entregar la citación, sino que debió entablarse una serie de conversaciones con el propio Benedicto XIII para que, mediante argumentos, accediese a personarse en Constanza al objeto de hacerle abdicar. Como intermediario en este asunto actuó Simón Salvador, quien, en el 1395, entró al servicio del papa Benedicto XIII en la corte de Aviñón, y que, entre 1397 y 1408 dirigió cuatro embajadas a Roma para entablar diálogo con los papas contrarios al Papa Luna: Bonifacio IX y Gregorio XII respectivamente, en un intento de buscar una solución al Cisma.

Es más que probable que la comitiva se alojase en Peñíscola el tiempo suficiente para desarrollar estas conversaciones, regresando a Constanza tras la fecha del salvoconducto.
Si bien el salvoconducto para su regreso está fechado el 16 de enero de 1417, dando fe de ello Francisco Rovira (secretario de Benedicto XIII), la recepción no se produjo hasta el 21 de enero de 1417.
Se desconoce el motivo de esta demora, pero quizás, pudo producirse de modo intencionado como muestra de legítima autoridad papal.

Los comisionados le leyeron el decreto de citación con un resumen de los 27 artículos del proceso contra Benedicto XIII, siendo su respuesta la de no reconocer la legitimidad del Concilio.
En diferentes textos[4], algunos autores mantienen que fueron dos los monjes comisionados, mientras que el documento de salvoconducto demuestra que fueron cuatro: Lambertus de Stipite (sic.), Bernardus de Plancha (sic.), Emericus de Arciis (sic.) y Jacobine de Cerretame (sic.)
Sin entrar en detalle con los supuestos diálogos habidos en la audiencia, un tanto novelescos, lo cierto es que regresaron a Constanza con la contestación de Benedicto XIII. Al no personarse a la citación, fue depuesto en la sesión trigésimo séptima (26 de julio de 1417) del Concilio, como culpable de perjurio, cismático y hereje.

ordres monastiques religieux et militaires».
Bibliothèque nationale de France.
Respecto al viaje, el desplazamiento desde Constanza hasta Peñíscola, cuya distancia es de unos 1.300 km aproximadamente, debió realizarse a caballo que, a razón de unos 50 km diarios de media. Esto supone una duración mínima de 26 días sin descansos, si bien, tanto la ida como la vuelta, se realizó en fechas cuyas condiciones climáticas pudieron acarrear retrasos en el viaje.
Los cuatro embajadores viajaron escoltados por una comitiva de 30 jinetes que les ofrecían seguridad en el viaje, en una época en que eran frecuentes los asaltos. Por ello es de suponer que los embajadores viajaban montados a caballo, que era el medio de viaje más común, más prestigioso y más caro, que permitía viajar por itinerarios (caminos) diferentes de los que utilizaban los carros (carreteras cuyo trazado transcurría generalmente por las antiguas vías romanas). Este último medio de transporte era utilizado para transportar mercancías o viajeros, como los ancianos o las mujeres, que no querían o no podían montar a caballo.
Se sabe que la última jornada de su viaje hasta Peñíscola se desarrolló desde Tortosa, sede del obispado, que dista 60 km. El viaje lo realizaron en jornadas de sol a sol, y es de suponer que hiciesen noche en algunos de los muchos monasterios y abadías (sobretodo benedictinos) en su paso por Cataluña y Francia.
El 22 de enero, merced a una carta de Lambert de Stipite dirigida al presidente de las sesiones del Concilio (Brogny), fechada en Tortosa[5], los monjes se hallaban de regreso, llegando a Constanza el 9 de marzo de 1417, un día después del comienzo de la sesión 29 del Concilio. Estuvieron presentes en la sesión número 30 celebrada el 10 de marzo de 1417, exponiendo lo acontecido en la audiencia con Benedicto XIII y la respuesta de éste[6].
Los embajadores de la comitiva fueron:
Lambert de Stipite (también Lambert de Stock), monje benedictino, alemán, prior cluniacense de Bertrée (Lieja – Bélgica)[7], doctorado en Derecho Canónigo en Paris. Declarado contrario a Benedicto XIII cuando en una asamblea del clero, reunida en París en junio de 1398, decidió el retiro total de la obediencia al Papa Benedicto XIII, declarando que se le debía retirar la colación de bendiciones y subsidios pecuniarios para obligarlo a dimitir[8].
Bernard de la Planche, de nacionalidad francesa, monje benedictino, sacristán del monasterio de Santa Cruz de Burdeos (Francia), doctorado en derecho canónigo en 1416. Consagrado obispo de Dax en 1427.
Emerico de Arciis, monje agustino, prior de San Benigno de Aosta (Italia), licenciado en derecho.
Jacobo de Cerretanis, jurisperito y cantor de la iglesia de Turín. Como se ha mencionado, actuó como mediador Simón Salvador, natural de la Selva del Campo (Tarragona), doctor en leyes por la universidad de Bolonia, acólito papal y familiar papal[9]. Estuvo al servicio de Benedicto XIII durante el asedio francés de Aviñón (1398-1399) como en el tiempo del confinamiento del papa Luna (1399-1403) y la huida a Peñíscola (1412). Existe constancia de varios servicios prestados a Benedicto XIII en 1411[10].


Simón Salvador intentó disuadir al papa Luna a que no continuase con el cisma y finalmente al recibir la promesa de protección por parte del rey Alfonso V de Aragón lo abandonó dejando al papa Luna prácticamente solo en el palacio de Peñíscola. Fue entonces cuando Simón Salvador fue nombrado párroco de Montblanc (Tarragona), canónigo de Lérida, arcediano de Valencia y en 1433 obispo de Barcelona. A él también se le debe que en 1429 consiguiera la abdicación de Clemente VIII sucesor del papa Benedicto XIII[11].

techo del primer piso del Palacio Episcopal de
Barcelona.
Es curioso que representa una figura similar a la
empleada en el escudo de Peñíscola (Castillo con tres
homenajes).
[1] ACA, CANCILLERÍA, Bulas, LEGAJO 62, núm.26. Esta es la fecha que figura en la ficha archivística si bien en el documento consta lo siguiente: «Dat.Paniscole Dertusensis diocesis XVII kalendas februarii pontificatus nostri anno vicesimotertio»
[2] SCHMIDT Tilmann y SABANÉS I FERNÁNDEZ Roser, Butllari de Catalunya: documents pontifis originals conservats als arxius de Catalunya (1198-1417), 3 vol., Barcelona, 2016, vol. III, doc. 1383
[3] Concilio de la Iglesia católica, que se llevó a cabo en Constanza (Alemania) desde el 5 de noviembre de 1414 hasta el 22 de abril de 1418, con un total de 45 sesiones. Su principal objetivo fue acabar con el Gran Cisma de Occidente.
[4] SIMO CASTILLO, J.B. Proyecto Básico Museográfico Castillo de Peñíscola, Anexo documental. Informes de expertos. Informe 2. Diputación de Castellón. p. 120, y FORT I COGUL, Eufemiá.«Jornades sobre el Cisma d’Òccident (Segona part)». Institut d’estudis catalans. Barcelona 1988. p. 440.
[5] TAVELLI, Federico. Las naciones en el Concilio de Constanza. Agape Libros (Buenos Aires 2018). p.343
[6] FLEURY, Claude «Histoire ecclésiastique» Tomo 21. Bruselas 1726. p. 431.
[7] HERNANDEZ RODRIGUEZ, Alfonso M., Cluny desde la muerte de Pedro el Venerable hasta la disolución definitiva de la orden. Cuadernos Monásticos 186 (2013) 253 – 280. Ediciones ECUAM. p.263
[8] SULLIVAN, Thomas. Benedictine Monks at the University of Paris: A.D. 1229 – 1500. A Biographical Register. Editor E.J.Brill 1995 (Leiden – Netherlands). p. 319.
[9] CUELLA ESTEBAN, Ovidio. Bulario Aragonés de Benedicto XIII (III). La Curia de Peñíscola (1412-1423). Institución «Fernando el Católico» Diputación de Zaragoza (Zaragoza, 2006).
[10] CUELLA ESTEBAN, Ovidio. Bulario de Benedicto XIII (1394-1423) V. Institución «Fernando el Católico». Diputación de Zaragoza (Zaragoza, 2011) pp.25, 49, 71.
[11] MARTÍ BONET, J. Mª. Los 120 Obispos de la Diócesis de Barcelona. Vol. I. Bubok Publishing S.L. (Barcelona 2020). p. 90.
Vicente Oms Llaudís
Artículo publicado en la revista cultural Peñíscola, número 213 (abril – 2023)

