Muy poco se sabe sobre esta torre, hoy desaparecida, a pesar de que ha sido mencionada en diversos textos e incluso representada gráficamente en la antigüedad. El presente artículo tiene por objeto confirmar la veracidad de su existencia y plantear una hipótesis sobre su ubicación original, desmintiendo en parte ciertas interpretaciones erróneas.
En los castillos construidos por los templarios entre los siglos XII y XIV, la existencia de torres del homenaje era una constante, aunque su uso variaba según el enclave.
En el castillo de Peñíscola, cuya construcción se sitúa entre los años 1294 y 1307, no cabe duda de que existió una torre del homenaje.
Referencias en textos
Estaba situada frente a la plaza de armas, diferenciándose de las otras dos torres que flanquean la entrada al castillo, una de las cuales fue volada durante la Guerra de la Independencia (1814). Según representaciones gráficas de la época, las tres torres sobresalían notablemente del conjunto fortificado.
La primera referencia indirecta procede de Pedro Teixeira Albernaz, quien, en un dibujo panorámico de Peñíscola fechado en torno a 1634 —que se reproduce más adelante—, realiza una descripción en la que afirma:
«En lo más alto tiene un castillo que lo señorea todo, quedando de la parte de mar y levante tan tajado que parece haberse hecho a propósito. Su fábrica es de muy altas torres…»
La segunda referencia procede de la narración del cura párroco don Bautista Fraile, consignada en una nota de un libro parroquial —desaparecido durante la Guerra Civil Española—, en la que se recoge lo siguiente:
“El 19 de agosto de 1667 día de San Luis Beltrán, entre cinco y seis de la tarde, cayó un rayo en el castillo y sitio denominado Torre del Homenaje, prendiendo fuego en la pólvora que estaba en dicha torre, volando ésta.
Fue un milagro no volara medió pueblo y que solo destruyera una casa que estaba situada al pie del castillo propiedad del vecino Francisco Martínez, matando a su mujer Mariana Oliver y dos hijos, uno de cinco años y a una niña de pechos, no pereciendo el Martínez debido a que la casa se desplomó antes de arribar a ella y de ir algunos pasos distanciado de su familia, pero, aún con esto, quedó muy mal parado de las piernas.
El espanto que ocasionó fue tremendo, corriendo la gente despavorida y loca por el pueblo, sin que hubiera daños a ninguna otra persona. Al día siguiente sacaron de entre los escombros aquellos cadáveres.”
Por último, la tercera referencia queda refrendada por el propio gobernador Sancho de Echeverría, quien, en el año 1705, dejó constancia escrita en el Diario del sitio, donde describe el castillo de Peñíscola del siguiente modo:
“… en lo más elevado de la plaza tiene una casa fuerte o castillo, obra de la antigua religión del Temple con diferentes bóvedas y quarteles aunque muy maltratados y no preservadas del agua pues de haverse volado en tiempo antiguo su homenaje quedaron las bóvedas algo abiertas sin haverlas después reparado.”
Contamos, por tanto, con una alusión al castillo como dotado de «muy altas torres» y con dos descripciones directas de la torre del homenaje, claramente identificada como tal, correspondientes a los años 1667 y 1705.
Algunos autores sostienen que el vértice o chaflán del castillo resultó arruinado como consecuencia del intenso bombardeo dirigido por el general Elio durante la Guerra de la Independencia, lo que, sin duda, contribuyó a su deterioro. Sin embargo, en aquel ataque lo que realmente voló fue una de las dos torres que flanquean la entrada —ocurrido el 22 de febrero de 1814—, no la del homenaje, que ya se hallaba totalmente destruida y con el chaflán de la terraza superior abierta en su vértice, tal como refiere Sancho de Echeverría.
Referencias en imágenes (interpretadas)
La primera imagen que podemos observar es un detalle cenital del castillo realizado por Juan Bautista Antonelli en 1579, en el que se puede apreciar el contorno de la Torre del Homenaje dibujada a distinto nivel de la terraza superior del castillo, lo que indica que está a diferente nivel, o por debajo o por encima.

No debe entenderse como un simple capricho ya que la finalidad del plano era superponer con exactitud el contorno o perímetro de las nuevas murallas de Felipe II sobre las murallas medievales.
En lo referente al dibujo del castillo, (Barros, 2013, p. 102) dice lo siguiente:

«Cabe destacar el dibujo del Castillo Templario, no solo por ser la primera representación en planimetría que encontramos de esta fortaleza, pero también por su rigor. Es verdad que la planta presenta imprecisiones de dimensiones y ángulos relativos entre planos, pero la forma general representada está bastante cerca de la compleja silueta real del castillo, muy difícil de levantar con instrumentos tradicionales»
La segunda imagen en la que se aprecian tres torres —una de ellas de mayor altura, sobresaliendo por encima de la terraza superior almenada— corresponde a la panorámica dibujada por Pedro Teixeira, citado anteriormente, en su obra titulada La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos.

Bajo esta premisa, cabe atribuir al dibujo de Peñíscola una cierta fidelidad respecto a la realidad en algunos detalles, teniendo en cuenta el estilo de representación gráfica vigente en fechas cercanas a 1634.

Otra imagen que podría respaldar la hipótesis de que en la ubicación referida se alzó una gran torre es aquella en la que se aprecia el grosor de sus muros, similar al de los que sostienen el Salón Gótico del castillo que soportan la parte más elevada en la actualidad. Por ello, si la altura original hubiese sido la actual, sin lugar a dudas no habrían sido necesarios unos muros de tal envergadura.

Se trata del proyecto titulado «Plano y perfiles del Castillo de Peñíscola donde está proyectado quarteles para ducientos infantes con sus oficiales»

La última de las imágenes corresponde a una interpretación de Forcada (2006, p. 107) realizada a partir del plano de Antonelli. Se trata de una panorámica de Peñíscola anterior a 1578, en la que se aprecia el trazado de la muralla medieval. En ella se representa el castillo con su torre del homenaje.

Y, por último, cabe destacar como argumento los escudos más antiguos de Peñíscola. El más antiguo conocido, datado en 1425 y localizado en el sello de un documento, representa un castillo con tres torres de homenaje. Lo mismo ocurre con el escudo de piedra que figura en la fachada del Ayuntamiento, fechado en 1596.
A lo largo de los siglos, se ha mantenido en la práctica totalidad de los escudos oficiales, la representación de Peñíscola como un castillo con tres torres de homenaje, hasta llegar al actual escudo oficial.
Situación actual
Las secuelas de la explosión de 1667 pueden apreciarse en esta imagen de principios del siglo XX, en la que —pese a haber transcurrido más de 250 años— el daño causado en la torre no había sido restaurado, salvo una pequeña franja en su base.

En la imagen comparativa se aprecia con claridad el destrozo producido en un ángulo de unos 60 grados sobre el chaflán y el vértice tras la voladura.
Fuentes consultadas:
AGS. Plano de Peñíscola según el proyecto de Vespasiano Gonzaga y dibujo probablemente de Bautista Antonelli. Año 1579. Signatura: MPD, 09, 059.
AGS. «Plano y perfiles del Castillo de Peñíscola donde está proyectado quarteles para ducientos infantes con sus oficiales». Antonio de Montaigu-1730? SG Ar.G-T.2-C.2- Nº 74
BARROS DA ROCHA E COSTA, Hugo. Historia de la representación gráfica del Castillo de Peñíscola. Universidad Politécnica de Valencia. Escuela Técnica Superior de Arquitectura (diciembre-2013).
FEBRER IBÁÑEZ, Juan José. Peñíscola. Apuntes históricos. Imprenta J. Armengot (Castellón-1924)
FORCADA MARTÍ, Vicente. Peñíscola, la muralla de Poniente. BSCC, núm. 82 (2006), pp. 93-114.
MIR, JM. Quina la fem? Peníscola, 1634. https://quinalafem.blogspot.com/2015/09/1161-peniscola-1634.html?m=1 (septiembre-2015)
Imágenes editadas y modificadas del Plan de actuaciones para la dinamización turístico cultural del Castillo de Peñíscola. Diputación de Castellón. Aquitectos Balaguer/Vicén.
Vicente Oms LLaudís
Artículo publicado en la revista cultural Peñíscola, número 225 (abril – 2026)

