En la actual plaza de Santa María de Peñíscola, al comienzo del último arco, existe una piedra armera que contiene la figura de un cardo en relieve, símbolo heráldico de los Cardona, similar a los existentes sobre la puerta de entrada al Castillo de Peñíscola y otras ubicaciones. Este artículo intenta desvelar su posible origen.
Al acceder a la plaza de Santa María, en Peñíscola, se aprecia en el último de los arcos una piedra singular. En su superficie se conserva en relieve el escudo heráldico de los Cardona. (Imagen 1).

Piedra con el símbolo heráldico de los Cardona en uno de los arcos de la plaza de Santa María.
Su disposición invertida, junto con la costumbre de situar estas piedras armeras sobre los accesos principales de las fortalezas, indica que no ocupa su emplazamiento primitivo. Todo apunta a su reutilización como material de acarreo durante la construcción del baluarte de Santa María (1576–1579), trasladada desde el lugar donde estuvo incrustada en origen.
Existe una segunda posibilidad, de menor probabilidad: que la piedra se incorporara a la muralla en una intervención posterior, con finalidad reparadora y procedente de otra fortificación.
Hasta el momento, estas piedras esculpidas se han localizado en los siguientes puntos del castillo:
Sobre la puerta principal del castillo se extiende un friso horizontal compuesto por trece elementos labrados. De izquierda a derecha se disponen cinco bloques de piedra, cada uno con un cardo; el último aparece deteriorado. Sigue una pieza en la que se combinan un cardo, la cruz templaria y un segundo cardo. A continuación, otro bloque muestra un cardo, el blasón de Arnaldo Banyuls y un nuevo cardo. El friso concluye con dos piedras, cada una decorada con un cardo. (Imagen 2).

Friso sobre la puerta del castillo.
Otro conjunto se sitúa sobre la puerta de entrada de la iglesia del castillo, donde se conserva un friso formado por cinco cardos. (Imagen 3).

Friso sobre la puerta de la iglesia del castillo.
Sobre la puerta del salón gótico se aprecia una piedra que reúne dos escudos con cardos. (Imagen 4).

Friso sobre la puerta del salón gótico del castillo.
A media altura de la torre del Papa Luna se distingue una piedra con la cruz templaria acompañada de tres cardos. (Imagen 5).

Friso exterior de la torre del Papa Luna del castillo.
A media altura, junto al vértice de la otra torre que flanquea la entrada al castillo se observa una única piedra con el blasón de Cardona. (Imagen 6).

Cardo junto al vértice de la torre que flanquea la entrada al castillo.
En otro costado de la misma torre existe un friso compuesto por tres figuras; a los lados cardos y en el centro la cruz templaria. (Imagen 7).

Cardo junto al vértice de la torre que flanquea la entrada al castillo.
Todas ellas se conservan en su ubicación original, en del propio castillo. Este hecho permite considerar que la piedra de la plaza de Santa María proceda también del castillo, hipótesis que responde a una lógica evidente. Sin embargo, resulta más probable que hubiese estado emplazada en algún punto de la muralla, sobre la puerta de acceso a la población, lugar habitual para la exhibición de piedras armeras.
En el supuesto de que su emplazamiento original estuviera en el castillo, cabe limitarlo a dos sectores destruidos por explosiones. El primero corresponde a la torre del Homenaje, arruinada en 1667. (Imagen 8).

Simulación de la torre del homenaje antes de su destrucción
«El 19 de agosto de 1667 día de San Luis Beltrán, cayó un rayo en el castillo y sitio denominado Torre del Homenaje, prendiendo fuego en la pólvora que estaba en dicha torre, volando ésta. Refiere el cura párroco de aquella época D. Bautista Fraile, en nota escrita por él y consignada en uno de los libros parroquiales, que fue milagro no volara medió pueblo y que solo destruyera una casa que estaba situada al pie del castillo propiedad del vecino Francisco Martínez, matando a su mujer Mariana Oliver y dos hijos, uno de cinco años y a una niña de pechos, no pereciendo el Martínez debido a que la casa se desplomó antes de arribar a ella y de ir algunos pasos distanciado de su familia pero aún con esto quedó muy mal parado de las piernas. Esto dice, sucedió entre cinco y seis de la tarde, que no hizo daño a ninguna otra persona, pero que el espanto que ocasionó fue tremendo, corriendo la gente despavorida y loca por el pueblo. Al día siguiente sacaron de entre los escombros aquellos cadáveres»[1]. (Imagen 9).

Comparativa de la torre del homenaje derruida y su reconstrucción parcial.
La segunda fue la torre gemela de la del Papa Luna, destruida en 1814 y situada a la izquierda del acceso principal al castillo.
«Llegó el día 22 de febrero; cayó una bomba en la parte más alta del castillo, prendió fuego a unos cincuenta barriles de pólvora y varios mistos que al ineptísimo ingeniero había colocado allí; voló con un estrépito horrendo la quinta parte de aquel grande edificio; arruinó una de las dos torres de la entrada; desplomó dos bóvedas sobre la habitación del gobernador, y él y una señora que estaba en su compañía, una pobrecita criada vieja, un capitán corsario y unos veinte soldados, todos perecieron, quedando estropeados y dando dolorosos aullidos otros veinte o treinta, que cuasi todos murieron con diferencia de pocas horas»[2]. (Imagen 10).

Torre que flanquea la entrada al castillo arruinada en 1814 por la explosión.
La cronología resulta significativa. La primera explosión tuvo lugar en 1667, noventa años después de la construcción de la plaza de Santa María (1576-1579). La segunda, en 1814, más de dos siglos más tarde. En ambos supuestos, la presencia de la piedra armera en la plaza respondería a una reforma o reconstrucción posterior.
Adquiere mayor consistencia la hipótesis que sitúa el origen de la piedra en algún sector de la muralla medieval derruidos durante la construcción de las defensas de Felipe II (incluida la plaza y el baluarte de Santa María).
Las nuevas fortificaciones se alzaron en parte sobre la muralla medieval. Algunos baluartes, como el de Santa María y el del Parque, se asentaron directamente sobre la roca del peñón, separados de las defensas anteriores. (Imagen 11).

Torre Composición que representa separado el trazado de la muralla medieval y la nueva muralla renacentista. (García Lisón – Zaragozá Catalán)
El baluarte, al igual que el resto de las murallas, fue diseñado por el ingeniero Juan Bautista Antonelli. Las obras se desarrollaron entre el 2 de noviembre de 1576 y el 7 de junio de 1579. (Imagen 12).

Plano del proyecto de Antonelli.
Entre la documentación consultada figura una nota fechada el 27 de septiembre de 1577, relativa al Portal Fosc o puerta de Felipe II, en la que se indica:
«Memoria de la gente que ha trabajado en viernes por la noche en derribar la torre y murallas del portal de la Villa de Peníscola, qual torre y muralla o parte de torre y muralla, por no poder derribar de día y por no azer algun danyo, así en la gente de la fábrica que trabaja al pié de dicha muralla, como en la gente que entrava y salia por el portal, fue forzado se derribase de noche…»[3].
Cabe considerar otra posibilidad. La referencia podría aludir a la torre que, según el proyecto de Antonelli —cuyo croquis se adjunta—, se situaba en el sector sur de la batería proyectada posteriormente y que en la cartografía posterior aparece denominada batería del Calvario.
Esta interpretación se refuerza a la luz de la siguiente descripción:
«Así pues, entre las baterías de la Preciosa y Baja del Olvido, frente a la actual calle de los Mártires, aparece dibujada la traza de una característica torre-bastión de trazado curvo que defiende la única puerta medieval y se desarrolla formado el típico “morro de protección”’ característico en los accesos a las ciudades defendidas a modo de zuda»[4].
A la vista de lo expuesto y tras el examen de los planos (imágenes 11, 12 y 13)[5], se aprecia el derribo de sectores de torres que sobrepasaban el nuevo trazado de la muralla. En una de ellas se situaba la puerta de acceso a la fortaleza, sobre la que figuraba el blasón de los Cardona. De ello se desprende la posibilidad de que la piedra armera fuese reutilizada en la construcción de la plaza de Santa María.

Torre derruida de la muralla medieval con la entrada a la fortaleza.
Así lo recoge Forcada Martí (2006), en los siguientes términos:
«La parte central y más importante de esta muralla consta, por tanto, de ambas torres o baluartes extremos y su tramo intermedio. Partiendo, pues, de la situada en la parte N. y marchando hacia el mediodía tenemos, en primer lugar, un tramo recto y corto que remata con una estructura fundamental de tipo avanzado y gran volumen de formato en “esperó” con cabecera roma que se constituye en el elemento más interesante de este conjunto murado y cuya misión fundamental no era otra, además de la genuina defensa de la muralla en general, la de servir de protección y apoyo al portal de entrada a Peñíscola situado en su lateral izquierdo mirando el conjunto de la fortificación desde el interior de la plaza»[6].
Fuentes consultadas:
AYZA ROCA, Alfred. Sobre cronología y denominación en la fortaleza de Peñíscola. Revista Peñíscola, núm. 56 (septiembre-1982), pp. 12-17.
AYZA ROCA, Alfred. Las murallas de Peñíscola. Revista Peñíscola, núm. 64 (septiembre-1984), pp. 14-18.
ESBRÍ CASTELL, Joan. Els corns del bou al castell de Peníscola. Revista Peñíscola, núm. 205 (abril-2021), pp. 5-9.
AGS. Plano de Peñíscola según el proyecto de Vespasiano Gonzaga y dibujo probablemente de Bautista Antonelli. Año 1579. Signatura: MPD, 09, 059.
FORCADA MARTÍ, Vicente. Peñíscola, la muralla de Poniente. BSCC, núm. 82 (2006), pp. 93-114.
CARRERAS BALADO, Ricardo. Lo que dicen las piedras de Peñíscola. BSCC, núm. 8 (1927), pp. 193-196.
SIMÓ CASTILLO, Juan B. El friso heráldico de la puerta del castillo. Revista Peñíscola, núm. 57 (diciembre-1982), pp. 21-23.
BARROS DA ROCHA E COSTA, Hugo. Historia de la representación gráfica del Castillo de Peñíscola. Universidad Politécnica de Valencia. Escuela Técnica Superior de Arquitectura (diciembre-2013).
FEBRER IBÁÑEZ, Juan José. Peñíscola. Apuntes históricos. Imprenta J. Armengot (Castellón-1924)
AGS. Plano y perfiles del Castillo de Peñíscola donde está proyectado quarteles para ducientos infantes con sus oficiales. Antonio de Montaigu-1730? SG Ar.G-T.2-C.2- N.º 74.
[1] FEBRER IBÁÑEZ, Juan José (1924). Peñíscola. Apuntes históricos. Castellón: Imp. J. Armengot. p. 317.
[2] OMS, Vicen. (2024). Guerra de la Independencia en Peñíscola (1809-1814). Peñíscola. pp. 96-97.
[3] AYZA ROCA, Alfred. (1984) «Las murallas de Peñíscola». Revista Peñíscola, núm. 64 (septiembre), p. 44.
[4] GARCÍA LISÓN, M. ZARAGOZÁ CATALÁN, Arturo. (1983). Catálogo de Monumentos y Conjuntos de la Comunidad Valenciana. Vol. 2. Consellería de Cultura. Valencia.
[5] AGS. Plano de Peñíscola según el proyecto de Vespasiano Gonzaga y dibujo probablemente de Bautista Antonelli. Año 1579. Signatura: MPD, 09, 059.
[6] FORCADA MARTÍ, Vicente. (2006). Peñíscola, la muralla de Poniente. BSCC, núm. 82, pp. 93-114.
Vicente Oms Llaudís
Artículo publicado en la revista cultural Peñíscola, número 226 (julio – 2026)

