Hay constancia de grandes tempestades en las que perecieron numerosos marineros de Peñíscola. La bibliografía consultada menciona los temporales de los años 1883, 1886, 1891 y 1911. Si bien, de hecho, fueron los que se llevaron el mayor número de víctimas, no fueron los únicos, ya que a través de las diferentes hemerotecas, quedan constatados unos cuantos más.
A lo largo de estos 75 años, el tributo pagado con vidas es elevado para una población relativamente pequeña. El número de fallecidos y las condiciones de vida posteriores de huérfanos y viudas, tuvo su eco en opinión pública, temporal tras temporal. Esta memoria colectiva de las sucesivas tragedias, y la firme voluntad de un pequeño grupo de hombres bienhechores, contribuyó, sin lugar a dudas, a la aprobación del proyecto y comienzo de construcción del puerto refugio de Peñíscola en 1922.

El puerto refugio era de vital importancia para la flota pesquera de Peñíscola y localidades cercanas. En la mayoría de temporales con víctimas, cobraban virulencia en pocas horas y a las embarcaciones de vela sorprendidas sólo les quedaba dos opciones; intentar sobrevivir al temporal mar adentro, o bien, intentar refugiarse en grandes puertos artificiales o naturales como es el caso de los Alfaques.
1856 – DICIEMBRE (1 fallecido por confirmar)
A mediados de diciembre de 1856, hubo una gran tormenta de la que los medios no se hicieron demasiado eco. La magnitud de ésta, la podemos imaginar si observamos las desgracias que narraron algunos periódicos en aquellas fechas.
El miércoles 24 de diciembre de 1856, el periódico La Discusión, se hace eco del periódico El Valenciano de 21 de diciembre, y describe en cierto modo, la intensidad de la tormenta, y algunos salvamentos y naufragios diciendo:
… durante el temporal que ha reinado estos días de mar gruesa de norte han ocurrido, como era de esperar, naufragios y desgracias lamentables…
… también en la playa de Benicásim hay que lamentar los naufragios de varios buques pescadores pertenecientes a Benicarló y Vinaroz, y hasta ahora, que sepamos, se ha perdido un buque completamente, y han perecido ahogados cuatro desgraciados marineros…
… el vapor del Estado, “Destello”, destinado al servicio de faros, ha prestado a los náufragos grandes servicios en tan angustiosas circunstancias, y no sin peligro inminente ha salvado la vida a 27 infelices que luchaban con las olas, conduciéndoles sanos y salvos a este puerto (Valencia). El capitán de dicho buque, Sr. D. José Rivas, ha ejercitado su caridad en bien de estos desgraciados, socorriéndoles cuatro días seguidos de su bolsillo particular…
…para prestar auxilio en estos días de tan cruda tormenta…
Según el periódico La Iberia, en la edición del domingo 28 de diciembre, en la que hace referencia a un artículo del suplemento del jueves 25 de diciembre del periódico Eco de Castellón, informa a sus lectores sobre el vapor Destello, y dice: … este buque, que no pudo mantenerse en Benicásim, por la violencia del mar, llegó el jueves por la tarde, después de la tormenta, al puerto de Valencia, conduciendo a su bordo 27 náufragos, que no fueron triste presa de las olas, por el extraordinario arrojo con que los salvaron el capitán y la tripulación del Destello…
Podemos fechar esta tormenta entre los días miércoles y jueves, es decir, entre el 17 y 18 de diciembre.
Líneas más adelante, el citado periódico habla sobre un naufragio de una barca de Peñíscola, que se produjo en esas fechas, y dice:
…en las playas de Benicásim se salvaron cuatro hombres, merced al arrojo de la tripulación del laúd Santa Teresa, de los ocho que tripulaban una barca pescadora. El paradero de los otros cuatro se ignora. En el hospital de Castellón hay un ahogado que ha salido a la playa del Grao, y se presume que es uno de los cuatro tripulantes que faltan de dicha barca. Estos desgraciados parece son naturales de Peñíscola…
Por lo tanto, el fallecido, presuntamente es de la tripulación del laúd Santa Teresa. Digo presuntamente porque el vapor Destello, arribó a Valencia con veintisiete náufragos que fueron recogidos en el trayecto de Benicásim a Valencia, y entre ellos, podrían estar los cuatro tripulantes desaparecidos, y los náufragos de las barcas de Benicarló y Vinaroz.

En la misma noticia y líneas más adelante, hace mención a una posible recomendación al Gobierno por parte del Gobernador de Castellón, en la que dice:
… se asegura que el ingeniero, jefe del distrito, en Valencia, ha recomendado, o se disponía a recomendar al Gobierno, el heroico servicio prestado en esta ocasión por el capitán del vapor, don José Rivas, y de toda su tripulación. Es indudable que igual recomendación arrancará del Gobernador de Castellón la brillante conducta de los arrojados marinos del laúd Santa Teresa…
1883 – DICIEMBRE (39 fallecidos)
El día 8 de diciembre de 1883, hubo un temporal de grandes proporciones al norte de la provincia de Castellón. Tal fue su magnitud que se asegura que no se recuerda algo igual. La zona costera, hasta la orilla del mar, se vio cubierta de una capa de nieve de tal espesor, que no sólo causó incalculables daños en el arbolado, sino que paralizó el servicio de trenes y casi sepultó uno de mercancías.
En algunos tramos la vía estaba cubierta por una capa de nieve de más de un metro de espesor. Los trenes apenas podían avanzar, y descarrilaban con facilidad. Así sucedió en Benicarló a uno de mercancías, y a una máquina en Alcalá. Los desmontes de la línea férrea desde Alcalá hasta Benicarló estaban cubiertos de nieve, hasta medir en algunos puntos tres metros de nieve, por lo que se suspendió el servicio de Castellón a Tarragona.
Al amanecer del día 8, los vecinos de Vinaroz encontraron las puertas de las casas tapiadas por la nieve. Había calles en que ésta medía un metro de espesor. Desde muy temprano comenzó todo el mundo a limpiar los tejados, por temor a derrumbamientos, y se hizo imposible el tránsito por las calles, pues a cada instante caían de lo alto bloques de nieve de cuatro y seis arrobas de peso. No cesaba de nevar, y muy pronto la nieve midió dos varas de espesor en muchas calles.
Simultáneamente, el temporal de mar no era menos imponente. Las olas saltaban el muelle, haciendo desprender bloques de peso de cuatro a seis toneladas. En el contramuelle del puerto de Vinaroz desapareció la punta. Las embarcaciones sufrieron las terribles consecuencias de la tormenta. Tres barcos pequeños se estrellaron, y otro desapareció; encontrándose más tarde sus restos, pero no el cadáver de un joven de dieciséis años que estaba a bordo. Muchos buques pedían auxilio; pero era imposible prestárselo, y ocho individuos que lo intentaron y se dirigieron al muelle, fueron arrojados al mar; por fortuna, pudieron ser socorridos por una lancha de salvamento.
En la playa, el mar, alborotado, había crecido considerablemente e inundado las playas de San Telmo, San Agustín, Barranco, Santa Magdalena y las Almas.
Por la tarde continuaba el temporal y la nevada. El campo y las montañas, hasta el extremo del horizonte, aparecían cubiertas de nieve. Esta no cesaba de caer, y los vecinos no dejaban de arrojar con palas la mucha nieve que se iba depositando en los tejados y balcones.
Los estragos eran cada vez mayores en el puerto. Del contramuelle habían desaparecido más de cincuenta metros de punta, y además el mar había arrebatado las grúas. El oleaje se llevó el adoquinado del muelle, dejando agujeros donde cabrían más de mil quintales de piedra. Era una temeridad el dirigirse a aquel punto, y algunos, entre ellos muchos curiosos que lo intentaron, fueron arrojados al mar, salvándose gracias al auxilio de algunas lanchas.
El comandante de marina, con la lancha de salvamento y doce marineros, prestaron grandes servicios. Salvaron a muchos que el viento arrojó al mar, y así permanecieron todo el día, sin que el peligro les acobardase, ni las privaciones les venciesen. A sus muchos buenos servicios hay que añadir los de los carabineros, empleados de aduana, autoridades y gente de tierra.
Aquella tarde convocó el ayuntamiento a los patrones y marineros para remediar tanto daño. Al anochecer, el tiempo se presentaba cargado, el mar feroz, el frío intensísimo, y en la ciudad no se oían más que lamentos. Muchos vapores y barcos habían pasado, desafiando el viento contrario, a refugiarse en los Alfaques.
Amaneció el día 9 sin cesar de caer nieve. Las calles estaban intransitables, y había montones de nieve de doscientas arrobas. Las casillas del puerto habían sido arrebatadas por el mar, el contramuelle continuaba desapareciendo, y el mar se había abierto paso, entrando en el puerto. Por la tarde llegó una pareja del bou con el palo roto y un hombre de menos en la tripulación. El frío continuaba siendo intensísimo e impedía el trabajo a los marineros de todos los buques atracados en el puerto, que procuraban asegurar amarras. La lancha de salvamento continuaba en el mar procurando socorrer a cuantos necesitaban auxilio. Por tierra está incomunicada también a causa del temporal, y sólo se sabía que los trenes del ferrocarril estaban detenidos en Benicarló y Alcalá. Al llegar la noche, que se presentaba asimismo terrible, se habían tomado algunas precauciones.

en la playa junto a los restos de las embarcaciones.
En Peñíscola el temporal de grandes dimensiones, según la prensa, adquirió la categoría de huracán. Tal era su fuerza que destruyó los caseríos de la costa. La extraordinaria marejada penetró tierra adentro, destruyendo varias fincas que se encontraban situadas cerca de la costa.
El temporal hizo desaparecer en Peñíscola 8 barcas de bou, y sabiéndose positivamente que tres de ellas naufragaron con sus tripulantes. Se encontraron restos de la Salvador y Niño en las playas de Oropesa, de la Amalia en Benicásim y la Catalina en Castellón. Ignorándose el paradero de las barcas San Antonio, San Rafael y Santa Rosa. No se tenía noticia que hubiera recalado ninguna de estas últimas en ningún puerto del litoral hasta Santa Pola.
Inicialmente se estimó que el número de tripulantes desaparecidos ascendía a 52 hombres.
En el transcurso de las siguientes horas, el mar fue arrojando cadáveres esparciéndolos a lo largo de la costa. En un principio aparecieron 9 cadáveres, posteriormente en la costa que va de Castellón a Benicásim aparecieron 18 cadáveres más.
Tras varios días de recuento e incertidumbre, las cifras arrojaban un total de 44 fallecidos, 39 correspondían a Peñíscola y 5 a Benicarló.
De los 39 matriculados hijos de Peñíscola que sucumbieron en el mar, 17 eran casados, dejando en la orfandad a 31 seres queridos; de modo que entre hijos y viudas hubo en Peñíscola 48 personas abandonadas a la caridad pública y privada, por faltar de un golpe los que eran el sostén de tanta familia, además de los 22 que han fallecido solteros y que eran el apoyo de sus padres y hermanos.
1886 – FEBRERO
El 4 de febrero un periódico da la noticia que se teme que en aguas de Peñíscola se hayan perdido dos lanchas pescadoras, pereciendo sus tripulantes, porque se ignora el paradero de ambas.
Al día siguiente, este temor es repetido por otro periódico sin dar más detalles.
No se sabe si finalmente fueron ciertos estos hechos ya que ninguna noticia posterior corrobora o desmiente la información inicial.
Revisados periódicos de esas fechas, tampoco aclaran nada sobre la existencia de temporales en la zona correspondientes a principios de febrero. Por lo tanto, este incidente puede que su origen no haya sido el mal tiempo.
1886 – OCTUBRE (20 fallecidos)
En la noche del lunes 4 de octubre, se desató una tormenta borrascosa a modo de chubascos duros y mangas de viento. Las embravecidas olas volcaron a algunas embarcaciones que se encontraban pescando al bou. Según declaraciones de un superviviente, su barca del bou fue sorprendida por una tromba marina hundiéndola sin dar tiempo para nada.
Tan sólo habían pasado tres años desde se sufrieran las consecuencias de otro temporal que ocasionó numerosas víctimas en Peñíscola.
Según las primeras noticias, se daba por confirmado el naufragio de cuatro barcas de Peñíscola, pereciendo 14 hombres, todos ellos hijos de Peñíscola. Una quinta barca tripulada por 6 hombres, también de Peñíscola, estaba desparecida y todo presagiaba lo peor. El ayudante de marina de Benicarló, se apresuró a telegrafiar la triste noticia.
Un día más tarde, el Alcalde de Oropesa comunica que ha prestado auxilio en la Torre del Rey, distante un kilómetro de aquella villa, a Rafael Puigcerver Bayarri; natural de Peñíscola, de 35 años, casado, patrón de la barca pescadora “Virgen de la Ermitoria” (sic) , de la matrícula de Peñíscola, habiendo manifestado que naufragó el día 4 frente al caserío de Alcocebre, se sostuvo nadando 36 horas, durante las cuales llevaba agarrado a la espalda un sobrino suyo, de quien se vio precisado a desprenderse porque le mordía el cuello. El infeliz pereció a su vista.
También manifestó que se había salvado en un pedazo de tabla y por el auxilio que le prestó Bautista Navarro, patrón de la matrícula de Castellón, sin que pueda decir nada de la suerte que han corrido los cinco tripulantes que le acompañaban. Finalmente dijo que una tromba marina les sorprendió frente a Alcocebre, y que la barca del bou se hundió sin dar tiempo para nada.
En Peñíscola la cifra de fallecidos es de 20 hombres, entre la población la consternación es general.
1889 – FEBRERO
En la madrugada del 12 de febrero, hubo una gran tormenta pero que no afectó a la flota de Peñíscola.
La tormenta queda descrita por el testimonio que se da de un salvamento que realizó una pareja de bou de Vinaroz a una polacra, que se encontraba desarbolada, a unas ocho millas de Peñíscola, diciendo que se hicieron a la mar con viento fresco del oeste, el cual fue arreciando hasta volverse huracanado. Añadiendo posteriormente que el viento soplaba con furia y el oleaje era terrible, tanto que solo una de las dos barcas de bou pudo aproximarse a la polacra, y tras una lucha desesperada, se rescató a todos los tripulantes.
1891 – DICIEMBRE (26 fallecidos aprox. por confirmar)
Varios son los periódicos que describen el temporal que se desencadenó el día 21, en toda la costa haciendo naufragar embarcaciones de San Carlos de la Rápita, Vinaroz, Peñíscola, Castellón, Valencia, Nazaret y Sueca.
Por ejemplo, de Valencia dice que en su puerto y aguas vecinas también ha causado desgracias el temporal reinante.
Pero donde más destrozos causó el temporal, fue en la zona de Vinaroz. La tempestadse originó en pocas horas, y tal era su virulencia que, a las barcas que salieron a faenar, no les dio tiempo de buscar refugio.
…se han perdido varias barcas sorprendidas en alta mar. Ninguna ha podido encontrar refugio para defenderse del temporal…
Durante el día 21 la tempestad fue a más, describiendo olas de altura y fuerza considerables.
…se desencadenó en aquella costa un temporal tan furioso como de mucho tiempo a esta parte no se había visto otro: las encrespadas olas se levantaban como impulsadas por oculta furia, y arrojándose sobre el puerto hacían chocar unos con otros los buques surtos en él…
El punto álgido de la tempestad, ocurrió en la noche del 21 al 22, en donde se describe un viento huracanado.
…la noche del 21 al 22 fue de las más crueles que se han conocido, pues el viento, que era huracanado…
Cuando se describen las pérdidas materiales, referidas a las embarcaciones que estaban atracadas dentro del puerto de Vinaroz, dice:
…hizo grandes destrozos en muchos buques del contramuelle, calculándose en algunos miles las pérdidas ocasionadas…
…de los buques anclados en aquel puerto se han perdido siete u ocho, sufriendo desperfectos los restantes, pero sin que en ninguno de estos accidentes haya habido desgracias…
…el práctico mayor fue arrebatado al mar por una ola, salvándose milagrosamente…
…el temporal que ha causado grandes averías á las embarcaciones del puerto de Vinaroz…
…los propietarios de las embarcaciones del puerto de Vinaroz han sufrido con el último temporal muchas pérdidas…
Pero la verdadera desgracia de este temporal, la debemos contar con vidas humanas, arrojando una cifra cercana a 26 víctimas.
En aguas de Castellón, perecieron 10 marineros de distintas localidades.
…las aguas han arrojado a la playa del Grao de Castellón tres cadáveres, procedentes de la barca “Cinta”, de la matrícula de San Carlos de la Rápita, otros tres de Sueca y cuatro de Nazaret…
Frente al puerto de Vinaroz, perecieron 9 marineros de Peñíscola.
…hacia la una de la tarde, habiendo podido llegar, después de inmenso trabajo, una pareja del bou hasta muy cerca del puerto de Vinaroz, un golpe de mar volcó la embarcación, tragándola con todos sus tripulantes; se cree que estos infelices eran nueve, y que la embarcación era de la matrícula de Peñíscola…
Entre Benicarló y Vinaroz, perecieron 7 marineros.
…otra barca se ha ido a pique entre Benicarló y Vinaroz. Llevaba a bordo ocho marineros, de los cuales sólo se ha salvado uno…
…uno de los náufragos del día anterior había llegado vivo a la playa de Benicarló agarrado a un madero de la embarcación…
…sobre la costa de Peñíscola han arrojado las aguas una barca abandonada. Supónese que la tripulación ha perecido también…
…de los ocho marineros que tripulaban la barca, hasta ahora se han encontrado los cadáveres de siete…
Pero lo más preocupante es que el día 23, todavía se ignoraba el paradero de muchas barcas del bou de San Carlos y de Peñíscola.

1898 – AGOSTO
El lunes 8 de agosto, una barca tripulada por marineros de Peñíscola, zozobró en aguas del Faro del Fangar (Delta del Ebro), como consecuencia, según se describe en una noticia, del fuerte viento reinante. Otra lo describe como un fuerte temporal de viento.
No hay constancia que ese día haya habido más naufragios por lo que este hecho es puntual, debido especialmente a la zona en donde ocurrió, especialmente proclive a rachas fuertes de viento.
1898 – NOVIEMBRE
Una noticia publicada en un periódico de Barcelona describe un gran temporal sin hacer mención al día en que se produjo.
“En Vinaroz, Peñíscola y otras poblaciones de aquel distrito reina una angustia extraordinaria entre la gente de mar, por ignorarse el paradero de 22 parejas del bou, o sea 44 barcos que desaparecieron el día del último temporal, sin que se tenga noticia de su paradero.”
Una noticia posterior, publicada en varios medios, esclarece el día del temporal al mencionar un salvamento realizado en Peñíscola.
“El Coadjutor de la parroquia de Peñíscola, don Lorenzo Cot y Cuesta, ha verificado el día 19 de este mes un acto verdaderamente heroico, y el cual le está valiendo demostraciones de simpatía y admiración de los habitantes de aquélla villa. En dicho día, cuando alborotado el mar amenazaba tragarse a unos desgraciados marinos que flotaban sobre maderos, después de que las olas habían destruido la embarcación, el expresado sacerdote, impulsado por la caridad en su mayor grado, y con exposición de su propia vida, lanzóse a la mar y animando y ayudando a los náufragos, les salvó de una muerte segura.”
Otro medio describe el salvamento de este otro modo:
“Un buen pastor. Habiendo un fuerte temporal destruido una barca pescadora, y puesto en grave riesgo las vidas de sus tripulantes, el presbítero D. Lorenzo Cot, Coadjutor de Peñíscola, los auxilió desde la orilla ayudado por algunos feligreses, y viendo que a pesar de sus esfuerzos dos marineros estaban próximos a ahogarse, arrojose al mar en compañía de dos de los que le acompañaban, consiguiendo librar de la muerte a dos náufragos. Dicho sacerdote es, por lo visto, de los que se hallan dispuestos a dar su vida por las almas de cuya cura participa.”
Al no aparecer noticia sobre pérdidas humanas en referencia a las 22 parejas del bou desaparecidas, es de suponer que pudieron encontrar refugio en el puerto de los Alfaques, que era habitual puerto refugio natural para las embarcaciones de la zona.
1903 – FEBRERO (1 fallecido)
El día 18 de febrero se desató un temporal que hizo zozobrar la barca “Concha” de matrícula de Vinaròs cerca de la playa de Peñíscola. La tripulación logró salvarse a excepción del patrón de esa embarcación llamado Juan Albiol, que pereció ahogado. Su cuerpo fue encontrado en la playa al día siguiente.
Diferentes medios dieron la noticia del siguiente modo:
“Cerca de la playa de Peñíscola ha zozobrado una barca de las destinadas a la pesca, cuyo patrón pereció ahogado. La tripulación se salvó, después de una lucha desesperada con las olas.”
“En las costas cerca de Peñíscola ha naufragado la barca «Concha» de la matrícula de Vinaroz, dedicada a la pesca del bou. Ha perecido el patrón Juan Albiol. El cadáver ha sido arrojado sobre la costa.”
“Hoy ha sido encontrado en la playa el cadáver de Juan Albiol, patrón de la barca pescadora “Concha”, de la matrícula de Vinaroz, que naufragó frente a Peñíscola.”
“Anteayer zozobró en la playa de Peñíscola una barca pescadora. La tripulación, a costa de muchos esfuerzos, logro salvarse, excepto el patrón, cuyo cadáver apareció ayer.”
1911 – ENERO (1 fallecido)
El 16 de enero se desató un fuerte temporal en la costa de Castellón. Diferentes medios narran cómo las barcas buscaban refugio en el puerto de Castellón.
“El furioso temporal sigue siendo imponente en el mar. Muchas barcas pesqueras se han refugiado en este puerto al abrigo de la escollera. Algunas pertenecientes a las matrículas de Peñíscola y Benicarló han intentado ir mar adentro, estrellándose una de ellas contra la baranda de la playa; otra pudo salvarse gracias al pronto auxilio que le prestaron las demás tripulaciones.”
De las que intentaron capear el temporal mar adentro, una de matrícula de Peñíscola, fue rescatada toda la tripulación que pedía auxilio ante el peligro de estrellarse contra las rocas, sin poder evitar el hundimiento de la embarcación.
“Una barca de la matrícula de Peñíscola, a punto de perderse pidió auxilio. Rápidamente se le ha prestado, lográndose salvar a los cuatro jóvenes que la tripulaban.”
“Una barcaza de la matrícula de Peñíscola luchaba contra las olas y ante el temor de estrellarse contra las rocas, pidió auxilio, que le prestaron varios vapores, logrando salvarse la tripulación. La barca se fue a pique.” Desgraciadamente, durante este temporal, un hecho paralelo ocurría frente a las costas de Peñíscola. En un intento de embarrancar en la arena de la playa huyendo del fuerte temporal, un laud de Peñíscola naufragó pereciendo ahogado Vicente Tomás Sanz. El resto de la tripulación se salvó.
“En la Comandancia de Marina de Valencia se ha recibido la noticia de haber naufragado una barca pesquera de Peñíscola, pereciendo un tripulante.»
“Un laúd que venía huyendo del temporal y que intentó embarrancar en la playa de poniente de Peñíscola, naufragó. Los tripulantes ganaron a nado las rocas y fueron salvados por los vecinos, que acudieron en su auxilio. Pereció ahogado uno de los marineros llamado Vicente Tomás Sanz.”
1911 – FEBRERO (34 fallecidos)
El temporal de 1911 acaecido entre el 31 de enero y el 2 de febrero, conocido popularmente como el «temporal de la Candelera», no se detalla en este artículo por existir un extenso estudio publicado en el suplemento especial número 1 de diciembre de 2011 de la Revista Peñíscola Ciudad en el Mar.
1911 – ABRIL
A mediados de abril, un naufragio de varias barcas ocurrido frente a las costas de Barcelona, de entre ellas una de Peñíscola, fue narrado del siguiente modo:“A causa del temporal han naufragado cinco barcas pesqueras; una matriculada en la Barceloneta y las restantes en Peñíscola, Vinaroz y San Carlos de la Rápita. El naufragio ocurrió entre la playa de Casa-Antúnez y la llamada marina de Sans. Los primeros que acudieron a prestar sus auxilios a los náufragos fueros los carabineros del Arsenal civil, que lograron poner a salvo a los tripulantes, que eran catorce; de ellos dos están heridos de poca gravedad. De las cinco barcas sólo se perdió una.”
1912 – AGOSTO (2 fallecidos)
Una desgracia aislada ocurrida sobre el día 19, describe el fallecimiento de dos jóvenes marineros de Peñíscola.
“Frente a Vinaroz ha zozobrado la embarcación Joven Antonieta de la matrícula de Peñíscola. La tripulaban Pascual Drago y sus hijos Pascual y Domingo, de dieciocho y dieciséis años, respectivamente. Los dos últimos han perecido, salvándose el primero gracias a los auxilios que le prestó Vicente Prats.”
1914 – MARZO (4 fallecidos)
Otra desgracia aislada ocurrida a finales de marzo con el fatal desenlace de cuatro fallecidos de Peñíscola.

“En aguas de Peñíscola ha naufragado el laud Asunción, que salió anteayer de dicho punto, tripulado por cuatro marineros naturales de Peñíscola y llamados Vicente Roca, Joaquín Pineda, Gaspar Oms y Joaquín Gerseni (sic), todos los cuales perecieron. Se ignoran detalles de la catástrofe.”
1915 – JULIO (1 fallecido)
A principios de julio falleció ahogado un marinero de Peñíscola afincado en San Carlos de la Rápita.
“Frente a las Golas del Ebro estaban ayer pescando con su barca Vicente Obiol (sic) (a) «Vicent lo Peñiscolá», vecino de San Carlos de la Rápita, y su hijo, joven de 18 años, llamado Bautista, cuando un golpe de viento hizo zozobrar la embarcación, ahogándose el patrón y salvándose su hijo, después de luchar con las olas cinco horas. Deja, viuda y varios hijos. Esta desgracia ha afectado á aquel vecindario y á los pescadores, la mayor parte de los cuales están en esta ciudad por asuntos de la Sociedad de Pescadores de San Pedro.”
1916 – ABRIL
Otra desgracia, en este caso sin lamentar la pérdida de vidas humanas, ocurrió a finales de abril.
“La barca pesquera «San Joaquín», de Peñíscola, zozobró, salvándose la tripulación.”
1917 – ABRIL
A principios de abril, una barca de Peñíscola naufragó frente a la costa de Benicarló siendo salvada toda la tripulación.
“A unas cinco millas y frente á esta playa, ha naufragado una barca pesquera de la matrícula de Peñíscola, habiendo sido salvados todos los tripulantes de ella por los marineros benicarlonenses Domingo Bueno, Daniel Guzmán, José Bel, Antonio Inglés é Ignacio Gómez, que salieron con la barca «Domingo», de esta matrícula, al ver que se desarrollaba tan terrible escena.”

1923 – AGOSTO
La correspondencia de España y El Sol, se hacen eco de un salvamento ocurrido el día 6 sin pérdidas humanas.
“En Peñíscola ha naufragado una barca tripulada por Ramón Drago y su hijo, quienes fueron salvados por otras embarcaciones que se hallaban cerca del paraje donde ocurrió el naufragio.”
1924 – MAYO (2 fallecidos por confirmar)
A finales de mayo hubo un naufragio con dos marineros de Peñíscola desaparecidos. No se ha encontrado noticia sobre la aparición de los cuerpos.
“El laúd «Rosita», que salió con rumbo a Peñíscola, fue volcado por una racha de viento cuando se hallaba en alta mar. Desaparecieron los tripulantes Manuel Albiol y su hijo Andrés. Los náufragos eran naturales de Peñíscola.”
1926 – DICIEMBRE
A finales de diciembre se desató un gran temporal en la zona de Peñíscola. Un artículo relata brevemente la situación, sin lamentar pérdidas humanas de Peñíscola, según las noticias publicadas, aunque sí hubo fallecidos en Vinaròs.
“El temporal violentísimo que se ha desencadenado estos días sobre estas costas, ha producido enormes daños en esta ciudad. En Peñíscola, y a causa del imponente ciclón desencadenado la noche última, se desbordó el mar por ambos lados, rodeando la ciudad por todas partes, que ha quedado convertida en una isla. Los daños producidos son incalculables, por lo cual la población está verdaderamente consternada.”
“Los marineros y pescadores del Grao han dirigido un telegrama al presidente del Consejo agradeciendo el pésame con motivo del temporal. La comisión permanente de la Diputación ha acordado contribuir a la suscripción iniciada para remediar a los damnificados por el temporal marítimo en Castellón, Vinaroz, Peñíscola y Torreblanca.”
“Ha regresado de Vinaroz, Peñíscola y Benicarló el gobernador civil, de realizar una inspección que redactará con dictamen y elevará al Gobierno sobre los destrozos causados por los temporales. En Vinaroz visitó a las familias de los marineros que perecieron en la catástrofe entregándoles en nombre del Gobierno 100 pesetas y ofreciéndoles que el Gobierno procurará aliviar la triste situación en que se encuentran.”
1930 – MARZO
Otro temporal desencadenado sobre el 13 de marzo, que algún medio lo calificó como fuerte huracán. Por las noticias localizadas, no afectó a la flota pesquera de Peñíscola.
“El temporal de agua y viento es violentísimo. En la playa de Peñíscola hay intensa niebla, por lo que se han tomado las oportunas medidas para evitar que ocurran accidentes marítimos.”
“Ayer por la tarde circuló en el puerto la noticia de que el pailebot «Joven Paquito» había embarrancado en las costas de Peñíscola. Por noticias posteriores que confirmaron el siniestro, aunque se ignoran las causas que lo motivaron, se supo que la tripulación, compuesta de cinco personas, quedó a salvo. El «Joven Paquito» se considera totalmente perdido. Pertenecía a la matrícula de Palamós v era un pailebot de tres palos, de 37 toneladas de registro. Había salido de Barcelona con carga general para Valencia. Tenía su consignación en ésta el conocido armador y consignatario don Francisco Argimbau y lo mandaba el patrón señor Marqués, dando la coincidencia que el citado patrón era el primer viaje que hacía en el buque, después de la pérdida del pailebot «Apolonia», mandado por él en aguas de Menorca. Las pérdidas se calculan en unas cien mil pesetas.”
1930 – JUNIO
Por último, otro incidente a principios de junio sin víctimas.
“Persiste el temporal en el mar con menos intensidad. La barca pesquera «Tres Hermanas», que zarpó de Peñíscola con rumbo a Torreblanca, al llegar frente a la playa de Torrenostra, un violento golpe de mar púsola en peligro de zozobrar, arrebatando de la cubierta al tripulante Vicente Esteller Senén, que desapareció entre el oleaje. El náufrago luchó denodadamente, consiguiendo llegar a la playa completamente extenuado.”

Según lo hallado en las diferentes hemerotecas, la relación numérica de pérdidas humanas es la siguiente:
1856 – DICIEMBRE (1 fallecido por confirmar)
1883 – DICIEMBRE (39 fallecidos)
1886 – OCTUBRE (20 fallecidos)
1891 – DICIEMBRE (26 fallecidos aprox. por confirmar)
1903 – FEBRERO (1 fallecido)
1911 – ENERO (1 fallecido)
1911 – FEBRERO (34 fallecidos)
1912 – AGOSTO (2 fallecidos)
1914 – MARZO (4 fallecidos)
1915 – JULIO (1 fallecido)
1924 – MAYO (2 fallecidos por confirmar)
Tras esta relación, se puede establecer con certeza que el total de fallecidos como consecuencia de los temporales en el período de 1856 a 1930, oscila entre 102 y 131, siendo la diferencia los que están por confirmar.
Quizá este número deje de serlo en un futuro y se pueda poner nombre y apellidos a todos los que perecieron, sirviendo este artículo de guía para futuros estudios sobre los diferentes temporales y su incidencia en pérdidas humanas y materiales.
No cabe duda que todas estas desgracias ocurridas en un período de 75 años, divulgadas por la prensa escrita, sensibilizaron a la opinión pública, cargos públicos y políticos, de modo que se generó una voluntad popular para conseguir un Puerto Refugio para Peñíscola.
Vicente Oms LLaudís
Artículo publicado en la revista cultural Peñíscola, número 206 (julio – 2021)

